El Movimiento de Resistencia Islámica (Hamas), que controla la franja de Gaza, ha cruzado la línea roja y se ha instalado en el ámbito de la difamación, la mentira y la provocación más rastrera. Ahora se suma a sus padrinos iraníes y del antisemitismo internacional para negar la evidencia de la barbarie que avergonzará a la humanidad mientras exista, la aniquilación de seis millones de personas en los campos de concentración distribuidos por Europa, especialmente, en Alemania y Polonia. ¿Con esas premisas y gente se puede negociar cualquier aspecto de convivencia pacífica y civilizada? Resulta escalofriante leer expresiones como que la Shoah o exterminio de más de seis millones de seres humanos: judíos, gitanos, hombres y mujeres combatientes por la libertad y la democracia y de izquierdas, republicanos europeos y españoles, en una de las épocas más oscuras y tenebrosas de la historia contemporánea europea.
Esto viene a colación de la condena formulada contra las Naciones Unidas porque “planeaba enseñar a los niños palestinos en la Franja de Gaza sobre el Holocausto”, pero, tal como cita el rotativo digital e impreso AURORA, que se edita en Israel, la agencia de la ONU, que dirige las escuelas en la zona, no quiso confirmar los cambios, y Hamas reiteró que el genocidio nazi de los judíos “es una mentira inventada por los sionista”.
El movimiento terrorista islámico señalaba en una carta abierta a un funcionario de la ONU que debería retirar de los planes de estudio el nuevo libro de Historia de las escuelas de Naciones Unidas.
Los palestinos consideran, según se agrega en la información difundida hoy por el rotativo AURORA que “los poderes del mundo respondieron al Holocausto apoyando el establecimiento de Israel en 1948, un movimiento que desplazó a la mitad de la población árabe dominada por Gran Bretaña como refugiados en Gaza, Cisjordania (Judea y Samaria) y el extranjero”.
Los comités del movimiento popular indican en una carta remitida al jefe local de la UNRWA para los refugiados, John Ging, su negativa a dejar que sus hijos “estudien una mentira inventada por los sionistas”.
El presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmud Abás o Abú Mazen, tuvo que distanciarse de su propia tesis doctoral que pone en duda la magnitud del Holocausto.
Toda información o documentación que se pueda facilitar sobre lo sucedido en Europa durante la II Guerra Mundial, o desde la ascensión al poder de Adolfo Hitler, o III Reich, desde 1933 hasta 1945, será de gran utilidad. Las nuevas generaciones deben conocer la historia para no repetirla. Si no de nada habría servido tanto sufrimiento.
Ahora bien, nadie les obliga a estudiar, pero que se abstengan de predicar con la negación de la historia, de la que también son parte, y sino que repasen los flirteos de los árabes con el nacional socialismo.
Empleando el dicho típicamente canario, “con estos bueyes hemos de arar”, pero apostillo, que no sea por mucho tiempo.
EL EDITOR

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